lunes, 22 de diciembre de 2014

Por mí que sea un hasta siempre.

Se miran firmemente a los ojos, con reclamo y notable urgencia. El aire frío de su alrededor vuelve sus alientos helados, visibles en el aire, más fuertes. El silencio se hace presente a veces cuando el viento deja de azotar los árboles que los rodean repletos de hojas marrones brillantes que se sueltan y vuelvan por el cielo.
¿Alguno se va animar a algo? Susurra la mente de él, elimina el pensamiento, hace años que nadie se anima a nada ¿Por qué sería hoy ese día?, porque el destino puede ser mezquino y no regalarles este momento nunca más, se responde a sí mismo  y la observa fugazmente como sus ojos se pierden en el paisaje como ella analiza todo lentamente, por un segundo cree que lo que intenta es guardar todo en su mente.
-          ¿No me vas a extrañar? – se suspende en el aire la frase, hasta se puede ver físicamente el dolor de las palabras.
-          ¿Por qué? No planeo dejar de verte – huele a pino o a eso le gustaría que huela a ella, quisiera dejar de lado los malditos pensamientos sobre los ojos de él, pero no puede, le son irresistibles.
-          No creo… ¿Cuándo? – intenta concentrarse en lo que dice pero no es posible, le mira la boca, los ojos, el débil y pequeño pelo que crece sobre la superficie de su labio superior y piensa en cómo creció, en cómo crecieron, en lo que hubiese pensado cuatro años antes y en lo que piensa ahora.
Antes se hubiera abstenido a mirarlo y a quererlo como ese amigo que es, como el que siempre va a ser. Hoy, le encantaría decirle que lo quiere de mil formas y en mil maneras, lo necesita a su lado, con ella, sobre ella, lo necesita.
-          No sé, pero no creo que nos dejemos de ver
¿No cree o no quiere? Son dos cosas diferentes uno es el destino, el otro es una decisión propia ¿Ellos  creen en el destino? A veces sí, otras no.

Se le ocurre gritarle que quiere verlo, cuando sea, que el destino es una mierda y que no le importa, pero no lo hace, no cree que lo haga ¿Quién lo hace? Nadie.
Cambian de tema pero ya nada tiene importancia, no creo que ella escuche lo que él dice, solo asiente y lo mira, lo observa como ese nene que fue, ese hombre que es, con miedo y errores, miles de errores, quiere pedirle que deje los vicios, tiene miedo por él ¿Pero quién es para decírselo? Su amiga, como desearía arrancar ese título y destrozarlo, cortarlo en mil pedazos y quemarlo. Él sigue hablando de la ex, se vuelve tedioso soportar ese tema, vuelve a algo más importante. Sonríe, no sabe porque, pero lo hace siempre que está con él. Odia admitirlo pero lo necesita, no quiere dejarlo ir, quiere estar anclado a él como sea, con una canción, una frase o una foto.

      Mira el aire que se vuelve físico quiere eliminar ese espacio que los separa, nunca lo va a hacer ¿Cuál sería el objeto si lo hiciera? Perder hasta el más mínimo contacto con él, desearía estirar la mano y tocarle el rostro, se consuela con darle un empujón amistoso, ahí está esa palabra, como la detesta.

Vuelve a sonreír, no tiene idea de que habla él solo decide perderse en su voz por última vez, no sabe cuándo volverán a estar juntos.